miércoles 15 de abril de 2009

OCUPANDONOS EN LOS INTERESES DEL SEÑOR


La palabra de Dios nos enseña que sucede cuando abandonamos su casa y le damos primer lugar a nuestros propios intereses. Está todo instruido en el libro de Hageo.
El mensaje de Hageo contenía el correctivo necesario para curar esta condición. Cuando Hageo profetizó, Dios había sacado a su gente de Babilonia y los había guiado de regreso a Jerusalén para reconstruir su casa. El Señor deseaba una “iglesia candelabro, “donde pudiese manifestar visiblemente su presencia entre su gente.
Quería que la nación vea transformadas las vidas de los Israelitas y una tierra llena de su bendición y su gloria. Así que le ordenó a Israel:
“Enfócate en mi iglesia, esa es tu primer misión. Si eres fiel en cuidar de mi casa, yo cuidaré de la tuya.”
La gente comenzó haciendo lo que el Señor les instruyó, comenzando a reconstruir su templo. Pero después de un tiempo, dijeron:
“El tiempo no ha llegado, el tiempo que la casa del Señor debe ser construida” (Hageo 1:2). La interpretación aquí es, “No tenemos tiempo para hacer ese trabajo. Estamos muy ocupados.” En realidad, se consumieron en construir sus propias casas finas y negocios.
¿Cuál fue la respuesta del Señor? Les dijo a través de Hageo:
¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? (Hageo 1:4)
“Mi casa [se encuentra] disipada, y todo hombre corre hacia su propia casa. Pero están tan ocupados construyendo sus propias casas que han abandonado la mía. Las preocupaciones de Jesús ya no son su enfoque. Están consumidos por sus propios intereses.”
Creyente, pregúntate: ¿eres culpable de la misma deshonra? ¿Tienes la energía para correr a todas partes a atender tus propias preocupaciones—tus hijos, tu familia, tu entretenimiento—pero no tienes energía para los intereses del Señor? ¿Tienes tiempo para tu propia casa, pero solo unas horas el domingo por la noche para la casa del Señor? ¿Haces tiempo para ir de compras o ver la TV, pero tienes poco o ningún tiempo para la oración
Ahora Dios dice a través de Hageo: “Déjame enseñarte lo que les sucede a aquellos que abandonan mi casa y que “corren hacia su propia casa”: El profeta declaró:
Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.
Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa. Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. (Hageo 1:6-11)
Hageo estaba diciendo: “Se esforzarán y esforzarán, pero no progresarán. Todo el dinero que hagan desaparecerá. A pesar de todo tu trabajo duro y tu esfuerzo, no tendrás suficiente.”
Ahora pregúntate: ¿está Dios “soplando” en tus finanzas? ¿Te preguntas porque trabajas tan duro pero todavía sigues quedándote atrás? ¿Encuentras curioso el que no encuentres satisfacción en lo que adquieres? Hageo nos dice por que todo esto esta ocurriendo “¿Por qué? Dice el Señor de loe Ejércitos: Porque de mi casa que es [abandonada]” (1:9)
Los creyentes en los tiempos de Hageo pudiesen haber tenido suficiente. Podían haberse regocijado en las bendiciones de su propia casa, bendiciones provistas por un Dios amoroso. Ciertamente, el Señor les dijo, “Todo este tiempo, les pude haber bendecido sus pasos, trayendo cosechas en las tierras y frutos en las viñas, bendiciendo sus hogares y sus familias. Pero como estaban tan consumidos por sus propios intereses, y abandonando mis preocupaciones, he causado que en sus vidas haya insuficiencia.” Así, que leemos:
Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová. (Hageo 2:17)
El Señor simplemente no aceptará estar en segundo lugar en ninguna de las vidas de su gente. Y a pesar del egoísmo y el abandono de Israel, el Señor no perdió la esperanza en ellos. Considera sus palabras a ellos a la altura de sus búsquedas egoístas:
Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová. (Hageo 1:13)
“Tengo un propósito para ti. Y los amo demasiado para dejarlos desencaminarse.”
Agraciadamente había un pequeño remanente en Israel que tenía la capacidad de ser conmovida por la palabra de Dios. La Escritura nos dice que Zorobabell, Josué el sumo sacerdote y todos los ancianos respondieron al mensaje de Hageo: “El Señor movió el espíritu de Zorobabel, el hijo de Salatiell, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué…y el espíritu de todo el remanente de gente; cuando fueron a hacer el trabajo del Señor de los ejércitos, su Dios’ (Hageo 1:14)
Aquí esta el resultado de su obediencia; ahora que la casa de Dios ocupaba el primer lugar en sus corazones, les prometió bendecirlos, y hasta le puso fecha a ello.
Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón. (Hageo 2:18)
Hageo les dijo: Aunque no has visto una bendición fresca a primera instancia. Sin embargo estás en plenitud como nunca habías visto. Aún antes de verlo ocurrir, puedes ahora estar seguro: desde este día en adelante, el Señor te bendecirá.”
Así como la iglesia en los tiempos de Hageo, el Señor no se dará por vencido de una iglesia candelabro, aunque haya caído en el egoísmo y el abandono. Y el primer trabajo de tal cuerpo y sus pastores es el preguntarse; “¿Tengo el corazón dispuesto para escuchar la palabra del Señor para nosotros, sin importar cuan duro suene?”
Una vez que el remanente de Israel fue conmovido, y regresó a construir la casa de Dios, comenzaron a darle a Dios lo que merecía. Estaban dando el diezmo, sirviendo y ofreciendo sus servicios a cada trabajo que lo necesitaba. También comenzaron a adorar corporalmente una vez más, trayendo a sus familias de nuevo al respeto hacia la casa del Señor, y dejando de desamparar la asamblea de su cuerpo. Entonces, tres meses desde el día que fueron conmovidos y retornaron al plan de Dios, comenzaron a ver las bendiciones que el Señor les había profetizado.
Así, que querido santo ¿Puedes honestamente decir, “O, Dios, mi corazón está abierto. Por favor, Jesús, enséñame--¿tengo el celo que tenía por tu casa? ¿Tengo el gozo que una vez tenía en ti? ¿Tengo todavía el hambre de caminar en intimidad contigo? ¿O, tengo mis propias intenciones echando a un lado tus preocupaciones?
Déjale hablarte de sus preocupaciones. Y camina en las bendiciones que él ha prometido proveerte, a la misma vez que cumples con su casa.


DIOS TE BENDIGA
SERGIO CALERO
PASTOR

miércoles 18 de marzo de 2009

EL DIOS DE LOS CIELOS NOS PROSPERARA


“El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos” (Nehemías 2:20)

Cuando Nehemías pudo observar los muros de Jerusalén pronuncio estas palabras.
Palabras de fe e intención de edificar. Palabras que nos atañen a todos nosotros como iglesia.

Nehemias era copero en la corte del rey Artajerjes. Cierto día le informaron sobre la situación de Jerusalén. El muro estaba derribado y las puertas quemadas.

Se entristeció profundamente por estos hechos lamentables y entonces reconoce la culpa por esta devastación. Ayunando y orando pone el asunto en manos del Señor. Dejando a un lado todas las preguntas del porque, le sigue esta corta frase:

Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. (Nehemías 1:4)

“Ore delante del Dios de los cielos” y su oración fue escuchada. El rey le deja ir para que pueda ver con sus propios ojos a Jerusalén. La situación no era mejor de lo que esperaba. A los pocos hombres que están con el, les dice:

Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. (Nehemias 2:17)

Como siempre sucede también aquí, la oposición aparece. Burlas y menosprecio son su parte. ¿Qué vais a hacer vosotros ahora? Entonces de los labios de Nehemías sale esta confesión:

“El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos” (Nehemías 2:20)

¡Que testimonio! A pesar de la difícil situación, confía plenamente en Dios.
En esta nuestra generación, o en este nuestro tiempo, muchos saben lamentarse de la situación de nuestro país y en especial de la iglesia.
¿Pero hay confianza en Dios? El va hacer prosperar la restauración. ¿Y nosotros? ¡Vamos a prepararnos y edificar! ¿O ya hace tiempo que hemos abandonado?

Eso nos coloca ante una pregunta muy personal: ¿Creo que Dios nos hará prosperar? ¿En la iglesia? ¿Pero también en la vida personal? Lo desastroso de tu vida puede ser cambiado por El. Incluso eso lo ha prometido Jesús mismo: “Yo estoy con vosotros todos los días”.

Con vosotros como congregación e iglesia. Pero también contigo personalmente. Ya que ha hecho un pacto eterno contigo. Es llamativo que Nehemías aboga por el pacto de Dios. Eso lo vemos en el Capítulo 1. Cuando Nehemías ha reconocido la culpa, hace también una apelación a las promesas de Dios.

Así también puede ser nuestra oración ante un nuevo desafió. Y eso puede ser confianza. Nuestra constante apelación a las promesas de Dios, que son firmes y seguras. Tras la expresión de confianza Nehemías pone manos a una obra casi imposible. Con la confianza de que el Dios de los cielos, El nos prosperara.

Las palabras de confianza de Nehemías están dirigidas a los adversarios. En el servicio del Reino hay oposición de Satanás. Este utilizara todas sus argucias para que tú desfallezcas y no te atrevas a edificar.

Por eso esta palabra de aliento y de llamada a edificar sobre el fundamento. Esto no es otro que el sacrificio de Cristo. El crucificado por mis pecados. El fundamente es bueno y el Todopoderoso, Omnipotentísimo mismo lleva a cabo su proyecto. ¿No es maravilloso poder edificar en su servicio de un modo tan relajado?

Dios te bendiga
Sergio Calero
Pastor

jueves 22 de enero de 2009

¿VENERAR A LA VIRGEN MARÍA?


¿VENERAR A LA VIRGEN MARÍA?

Los muchos que dicen ser entendidos, se empeñan en demostrar con sus muchos dichos y hechos que lo dicho por María y narrado en la Santa Biblia, no es verdad.

Deberíamos escuchar lo que dice María misma:
Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. (Lucas 1:46,47)

Tanto los papas como los obispos, dicen que María fue concebida sin pecado, por eso la imanan inmaculada, sin mancha y por tanto, no necesita de un salvador. ¿Cuál es la función de un salvador? Sencillamente es librarnos (rescatarnos) de nuestras deudas (pecados).

María se regocija en su Salvador, como lo podemos hacer cualquiera de nosotros, porque no sabemos pecadores y necesitados de ese Salvador.

¿A quien hacemos caso: a María que se siente como toda criatura, pecadora y necesitada del Salvador; o a los papas y obispos que llaman a María sin mancha y corredentora (cosalvadora) con Cristo?

Elizabeth, prima de María y llena del Espíritu Santo la llama bienaventurada, no por sus cualidades sino por su fe:

Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. (Lucas 1:45)

Una vez más aquellos que se llaman entendidos se oponen al Espíritu Santo, al afirmar que la bienaventuranza de Maria se debe a su virginidad, a su inocencia y a sus virtudes (llena de virtudes). El Espíritu dice, es bienaventurada porque creyó.

El mensajero de Dios, el ángel Gabriel, enviado a Maria le dice:

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lucas 1:30)

Dios es justo, y Maria ha hallado gracia delante de El. Si es por gracia no es por sus virtudes y meritos, sino ya no seria gracia, sino justicia que Dios hacia a Maria por sus virtudes. Pero a pesar de que son muchos los que esto dicen de Maria, haciéndola merecedora de todas las gracias y madre de todos los cristianos, la palabra de Dios no da tales meritos a Maria, sino que, lo que ha sido, lo ha sido por gracia, gratuitamente, por la libre misericordia de Dios.

La actitud mariologica intenta hacer resaltar el papel de la criatura, Maria, y a la vez su propia y sencilla nulidad. De ahí que exclame con humildad:

Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, (Lucas 1:49)

Y esa misericordia es la promesa para con Abraham y su descendencia para siempre:

De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham y su descendencia para siempre. (Lucas 1:55)

Maria no se ve como algo especial dentro de la descendencia de Abraham, sino como la verificación de la misericordia de Dios con esa descendencia de Abraham, y que ahora como entonces es valido:

Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. (Génesis 15:6)

Otro aspecto de la confusión que siembran los seguidores de esta doctrina en contra de lo escrito en la Biblia es el gran énfasis que da a la virginidad de Maria, mas una costumbre pagana que una norma Bíblica.

Y a esta costumbre pagana se han esclavizado cientos de miles de hombres y mujeres de todos los tiempos y naciones.
Maria no tenía como meta de su vida el estado de virginidad, ya que ella estaba desposada con un varón.

A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. (Lucas 1:27)

Y si la Biblia hace notar que esa joven era aun virgen, no es para ensalzar la virginidad, sino el poder de Dios:

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. (Lucas 1:35)

Pero sus adoradores parecen olvidar el pode de Dios y al Hijo, y ensalza a la virgen y a la virginidad como factor decisorio y meritorio de la obra misericordiosa de Dios.
El Ángel mismo le recuerda a Maria:

Porque nada hay imposible para Dios. (Lucas 1:37)

Jesús dice:

Y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. (Mateo 3:9)

¡Como si Dios necesitase de la virginidad o del bien obrar del hombre para hacer su obra!
Pero el hombre con su sutileza engañosa valora la virginidad, la virtud de la criatura (del hombre o de la mujer), porque así se auto valora a si mismo ante Dios.
El hombre inventa todos los subterfugios imaginables antes de aceptar que Dios dice:

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. (Isais 57:15)

Quebrantamiento y humildad de espíritu es la situación que Dios pide al hombre para habitar con él. En esa situación se encontraba María, quebrantada y humilde de Espíritu. Así la presenta la escritura. Pero sus seguidores y fieles se empeñan en contradecir las Escrituras y nos la presentan levantada sobre su virginidad, desafiante como inmaculada, firme como corredentora y medianera de todas las gracias, y si esto fuese poco, la llaman madre Universal.

Ante este figura no bíblica un papa se postraba para decir: “Aotus Tuus” (todo tuyo).
Si Dios pide en sus mandamientos:

Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6:5)

Yo me pregunto ¿Qué le queda a un hombre cuyo lema es “Aotus tuus” (todo tuyo) María para ofrecer a Dios? Nada le queda, porque todo lo ha dado a algo formado por se mente al margen de lo escrito en la Biblia sobre la quebrantada y humilde de Espíritu, la virgen desposada, Maria.

No hacemos justicia a esa virgen ni la apreciamos cuando decimos de ella lo que ha dicho el Espíritu, ni cuando menguamos con su encumbramiento la gran misericordia y el amor del Padre y del Hijo. ¿Ha dado Jesús el puesto que se la da a María?
Jesús dice:

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:36)

Sus seguidores dicen: “María es nuestro auxilio”

Jesús dice:

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (Juan 15:5)

Y agrega Jesús: “Nadie viene al Padre, sino por Mi” (Juan 14:6)

Y además:

Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.
Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.
Respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?
Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. (Mateo 12:46-50)

¿De donde pues ese titulo de Madre Universal que sus seguidores dan a Maria? Esa no es la Maria de las Escrituras, la virgen desposada de Nazaret. Según las palabras de Jesús, la maternidad de Maria nada tiene que ver con la salvación de los hijos de Dios. Otra es la causa de esa salvación y filiación, la voluntad de Dios:

Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (Juan 1:13)

Si somos fieles a la Palabra de Dios no tiene que sorprendernos la respuesta de Jesús sobre Maria, antes bien la comprendemos en su justa dimensión. Ya que según esta escrito:

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. (1Corintios 15:50)

Y tampoco da derecho a ningún titulo sobre los hijos de Dios.
En la carta a los Galatas se nos advierte:

Más si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (Galatas 1:8)

Y además:

No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. (Galatas 1:7)

Siendo humildes y a la vez sinceros solo nos queda aplicar, lo dicho en la carta a los Galatas. A la actitud de aquellos que sostienen esas doctrinas no bíblicas sobre la virgen María: “Están pervirtiendo el Evangelio de Cristo”.

Miremos con imparcialidad y sin ningún tipo de fanatismo, lo que la Biblia dice sobre “La virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. (Lucas 1:27)
Hemos visto lo que el Ángel Gabriel dice de María, lo que dice el Espíritu Santo por boca de Elizabeth, lo que dice el mismo Jesús; y como se ve Maria misma ante Dios, su Salvador.

Nadie puede contradecir estos testimonios sin mentir, por muy buena reputación que tenga o por muy santidad que le llamen…

“Me resulta lamentable encontrarme en mi país con imágenes o inscripciones exhortándonos a una veneración no Bíblica a María.”

No es mi intención ofender a nadie con lo dicho, deseo simplemente llamar la atención de muchos una vez más con imparcialidad lo que la Biblia dice sobre María.

Dios les bendiga.
Sergio Calero
Pastor
http://www.iglesiaelresplandor.org/


lunes 5 de enero de 2009

¡SER PLENOS Y FELICES HOY!







Dios escogió a un pueblo para él, no era pueblo especial o diferente o más lúcido que el resto de los pueblos, lo eligió sólo para que él pudiera ser Dios para ellos:

No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; (Deuteronomio 7:7)
Luego Dios dice:

"Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios" (Éxodo 6:7).
Dios les indica que van a ser su pueblo y él será su Dios.

Dios se reveló y manifestó a sí mismo a su pueblo vez tras vez. Envió ángeles. Les habló audiblemente. Cumplió cada promesa con grandiosa liberación. Pero después de cuarenta años de milagros, señales y maravillas y prodigios la evaluación de Dios de su pueblo fue: "¡Ustedes no me conocen!” “Ni conocen mis caminos!"

Dios había buscado un pueblo que le permitiera ser Dios para ellos y realmente lograra conocerle en todo su poder y gloria.
Así que Dios realizó la obra de liberación del pueblo judío con milagros extraordinarios: Él abrió el Mar Rojo y ahogó a todos sus enemigos egipcios. Sacó agua de una roca y comida del cielo. Cubrió al pueblo de día con una nube y fuego de noche. Derrumbó grandes reyes y reinos por amor de su pueblo.

Entonces los llevó a Canaán para poseer casas que ellos no construyeron, viñas que ellos no plantaron, industrias que ellos no desarrollaron. Les dio colmenas llenas de miel, rebaños que daban leche, y todo tipo de riqueza. El pueblo tomó posesión de todo esto. Todas las cosas fueron suyas no por propio mérito sino por la mano poderosa de Dios. Pero las evidencias de las Escrituras demuestran que, incluso después de todos los milagros asombrosos y las bendiciones que Dios les había dado, ¡aún no conocían a Dios!

"Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije:

Pueblo es que divaga de corazón, y no han conocido mis caminos" (Salmo 95:10). Dios dijo "¡En todo esto ustedes nunca me han permitido realmente ser Dios! ¡En mis cuarenta años de querer enseñarles, ustedes todavía no me conocieron, todavía no saben cómo trabajo!"
¡Dios estaba mostrándoles señales y maravillas! A pesar de su rebelión Dios todavía estaba intentando expresarse a sí mismo a ellos, ¡intentando enseñarles quién era él!"

"Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos." (Hebreos 3:9-10).

Dios estaba diciendo, "Las mismas personas que tomé Yo, aquellos que han sido testigos de mi poder, y a quien he hablado más claro, después de todos estos años bajo mi cobertura, sus ojos y oídos no están abiertos. ¡Ellos ni siquiera me conocieron!"
Dios aún está buscando un pueblo que le permita ser Dios para ellos ¡al punto que le conozcan de verdad y aprendan sus caminos! Aun así pocos en la iglesia hoy le conocen de esta manera.
Somos como Israel: Todos hemos sido testigos de milagros. Hemos experimentado manifestaciones de su presencia. Hemos tenido oraciones contestadas, pecados perdonados. Hemos enseñado sobre Dios y le amamos con lo mejor de nuestro discernimiento. Pero, al final, Dios puede decir de sólo unos cuantos: "Ellos me conocen como Dios. ¡Ellos realmente saben y caminan en la revelación de mis caminos!"

La Escritura dice de Israel:

"Y volvían, y tentaban a Dios, y provocaban al Santo de Israel." (Salmo 78:41)

Israel se volvió de Dios a la incredulidad. E igualmente, ¡considero que limitamos a Dios hoy con nuestra duda e incredulidad!
Confiamos en Dios en la mayoría de las áreas de nuestras vidas pero nuestra fe siempre tiene límites. Tenemos por lo menos una pequeña área que cercamos, donde realmente no creemos que Dios va a ocuparse de nosotros.

Por ejemplo limitamos a Dios en el área de la sanidad. Oramos por la sanidad física de muchos, y hemos visto a Dios realizar milagro tras milagro, he visto como Dios sanó a Mariel de cinco cálculos en su vesícula, pero cuando se trata de nuestro propio cuerpo, limitamos a Dios. Tenemos temor de permitirle ser Dios para nosotros mismos. ¡nos llenamos con medicina o corremos a un doctor antes de orar por nuestra sanidad! No estoy diciendo que es malo ir al doctor, pero a veces encajamos en la descripción de aquellos que “no buscaron al Señor, sino a los médicos"

En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová, sino a los médicos. (2 Crónicas 16:12)

Hacemos grandes oraciones y ayunos para que nuestra ciudad Temperley conozca la salvación de Cristo pero cuando se trata de la salvación de tu propia familia, no tienes ni una medida de fe, inmediatamente piensas: "Dios no debe querer hacer esto, mi ser amado es un caso duro. Dios no parece estar oyéndome en este propósito."

Si esto es verdad, ¡no estás viéndole como Dios! ¡Eres ignorante de sus caminos! El deseo de Dios es "hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros" (Efesios 3:20).

Dios nos dice en esta noche: ¿Cómo puedo sanarte cuando realmente no crees que lo haré? Tu duda me impide ser Dios para ti. ¡Te digo, no me conoces a menos que sepas que estoy más deseoso de dar que lo que tú quieres recibir!"
Israel murmuró continuamente, ¿Puede Dios?… Seguro, él hizo un camino para nosotros a través del Mar Rojo. Pero ¿puede acaso darnos en medio de este arenal pan?" Dios les dio pan, de hecho, extendió una mesa para ellos en el desierto. "Pero ¿puede darnos agua, en este sequedal?", preguntaron. Les dio agua de una Roca. "Pero ¿puede darnos carne en medio de la nada?" Les dio carne del cielo. "Pero ¿puede librarnos de estos poderosos enemigos?" Vez tras vez, Dios proveyó y liberó en cada área. Todavía el pueblo pasó cuarenta años diciendo: Acaso "¿Puede Dios? Realmente ¿Puede Dios?"

Iglesia debemos ya mismo estar diciendo: "¡Dios puede! ¡Dios puede!” ¡Él lo hizo y lo hará otra vez! Dios puede y hará todo lo que pidamos y creamos que puede hacer, amados levantemos la vos, agitemos las manos y digamos: “Dios lo hará”

Hay algo más para conocer a Dios que estar en su presencia: Los setenta ancianos de Israel comieron y bebieron en la misma presencia de Dios en la montaña. Pero el Señor dijo de ellos, "¡Ustedes nunca llegaron a conocerme!"

Los discípulos pasaron tres años en la presencia de Dios con Cristo quien era Dios en la carne. Se sentaron bajo su enseñanza y estaban con él noche y día. Pero, al final, lo desampararon y huyeron - ¡porque no conocían sus caminos!

Jesús dice que Dios no oye nuestras oraciones y alabanzas simplemente porque las proferimos una y otra vez, por horas a la vez. Es posible orar, ayunar y hacer cosas justas, y todavía no alcanzar el lugar dónde tenemos hambre de conocerle y empezar a entender sus caminos. No aprendemos sus caminos en el cuarto de oración solamente, aunque todos los que de verdad conocen al Señor están en intimidad con él.

Dios tiene tanto que quiere darte. Su deseo es "abrir las ventanas de los cielos, y derramar bendición hasta que sobreabunde" (Malaquías 3:10). Él está de pie en un almacén lleno, diciendo, "Soy un Dios dadivoso y amoroso, pero tan pocos reciben de mí. ¡No me permitirán ser Dios para ellos!"

Muchos cristianos están satisfechos con sentarse en la iglesia y ser bendecidos por la presencia de Dios. ¡Tales personas no son más que “esponjas satisfechas!” Empapan todo pero limitan a Dios en sus vidas, cuando él quiere ungirlos para el servicio.
No importa lo que hayas visto hasta ahora, o qué imagen gloriosa tu mente pueda tener, está muy lejos de lo que Dios quiere aún hacer en su pueblo. Cuándo los discípulos se maravillaron de los milagros de Cristo, Jesús contestó, "¡Dios tiene un trabajo aun mayor adelante para ustedes!"
La mayoría de nosotros somos como los discípulos. Vemos un milagro, y estamos satisfechos de hablar sobre él por el resto de nuestras vidas. Pero si nosotros realmente conocimos a Dios y le permitimos ser Dios para nosotros, le pediríamos mucho más:

Alcanzaríamos los lugares celestiales por fe, creyendo a Dios ¡Derrumbaríamos los principados y poderes, como Dios dijo!
Creeríamos que Dios nos ayudará a saturar nuestra ciudad con el evangelio de Jesús. Nos pararíamos en fe contra cada arma apuntada contra nosotros, y estaríamos derribando las fortalezas satánicas en nuestras familias e iglesias. Nuestra visión sería ilimitada. ¡Creeríamos a Dios por cosas aun mayores para su reino!

¿Todavía no conoces a Dios como él desea que lo conozcas? ¿No le has permitido todavía que sea Dios para ti? Puedes preguntarte entonces, ¿cómo puedes llegar a conocerle a él y sus caminos?
Aquellos que realmente conocen a Dios han aprendido a reconocer su voz sobre todas las otras. Él quiere que estés absolutamente convencido de que él desea hablar contigo ¡decirte cosas que nunca has visto u oído anteriormente!
El Señor vez tras vez les habla pero ustedes muchas veces dicen: "Éste no puede ser Dios”. Además, ¡el diablo puede hablar también! La carne habla, los espíritus mentirosos hablan. Una multitud de voces vienen a nosotros todo el tiempo. Y se preguntan: ¿Cómo puedo conocer la voz de Dios?"

Creo que se requieren tres cosas de aquéllos que oirían la voz de Dios:
Una confianza inquebrantable de que Dios está queriendo hablarte. Tienes que estar totalmente persuadido y convencido de que Dios quiere hablarte. De hecho, él es un Dios que habla y él quiere que conozcas su voz para que puedas hacer su voluntad. Lo que Dios te dice nunca irá más allá de los límites de la Palabra de Dios. Y no tienes que ser ordenado o tener un doctorado para entender su voz. Todo lo que necesitas es un corazón que diga, "¡Creo que Dios desea hablarme!"
Tiempo de calidad y quietud. Necesitas estar deseoso de encerrarte con Dios y permitir que todas las otras voces se callen. Su voz sólo ha venido después que apagues todas las otras voces menos la suya, hay que salir de ese estado de ansiedad permanente.

Pidiendo en fe. No obtenemos nada de Dios (incluso el oír su voz) a menos que creamos de verdad que él puede transmitir su palabra a nosotros ¡para capacitarnos a entender su voluntad perfecta!
Jesús dice:

"Si un hijo pidiera pan a cualquiera de ustedes que es padre, ¿le dará una piedra? O si le pide a un pez, ¿le dará una serpiente? O si le pide un huevo, ¿le ofrecerá un escorpión?" (Lucas 11:11-12).

En otras palabras: Si le pides una palabra a tu Padre celestial, una guía clara, una corrección, una necesidad particular, ¿piensas por un momento que él permitiría al diablo venir y engañarte?"
Por momentos acusamos a nuestro “Padre Celestial” de cruel, cuando no confiamos en él para darnos su voz. ¿Piensas que permitirá el Señor callar su voz y darle lugar a la de un impostor del infierno? Tu Padre que está en los cielos jamás permitirá eso. El Espíritu Santo te guiará a toda Verdad y sabrás discernir la voluntad de Dios.

Dios el “Padre” tiene un misterio, su Hijo Jesucristo. Y este misterio es revelado.
Aquí está cómo creo que Dios quiere que veamos a su Hijo:

"Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación" (Santiago 1:17).

¡Jesús fue un regalo! Dios envolvió todos sus recursos en Jesús "y dio a su Hijo unigénito…" Cristo es el regalo bueno y perfecto de Dios para nosotros, ¡descendió del Padre! ¿Ves a Jesús como el regalo perfecto de Dios para ti? ¿Lo ves como todo lo que necesitas para vivir alegremente, victoriosamente, honradamente, lleno de paz y descanso?

En el Antiguo Testamento, Dios le dio a Israel muchos regalos maravillosos en el desierto: Una nube para albergarlos del sol del desierto. Fuego para asegurarlos y guiarlos por la noche. Agua de una Roca. Una rama para sanar las aguas amargas. Una serpiente de bronce para sanar a los mordidos por las serpientes. ¡Pero todas estas cosas eran sólo sombras!
¿Quién era la Roca de la qué salió agua? ¿Quién era él fuego? ¿El maná? ¿La serpiente de bronce? ¡Todo lo que Dios hizo para Israel fue a través de Jesús! Eso es correcto ¡Jesús fue cada uno de esos regalos!

"Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron por el mar… y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo" (1 Corintios 10:1,4).

Hoy tenemos mucho más que la sombra. ¡Tenemos la sustancia real a Cristo mismo! ¡Y él vive en nosotros!
Pero, la mayoría de nosotros todavía somos como niñitos que miran al futuro por satisfacción. Pensamos en algún evento futuro, algún cambio en nuestras circunstancias que nos traerán paz y alegría. Decimos, "¡Sólo espera, mi día viene! ¡Lo mejor está por venir! ¡De algún modo, algún día, en alguna parte… no sé lo que está allá fuera para mí, pero viene!" ¡Somos como niños que esperan por la Navidad o el cumpleaños o el día de Reyes y pasamos contando los días!

"Como una sombra anda el hombre, ciertamente en vano se afana; acumula riquezas, y no sabe quién las recogerá… y ahora Señor, ¿qué espero?" (Salmo 39:6,7).

David clamó cuando todo parecía inútil: "Señor, ¿qué estoy esperando?"

Iglesia la pregunta es: ¿qué estás esperando? ¿Por qué no es este el mejor día de tu vida? ¿Por qué ‘ahora’ no puedes estar lleno y alegre? Yo te digo: ¡No hay nada 'por allá afuera' que ya no tengas en Jesús!"
Te pregunto: ¿qué estás esperando? "OH, por el Sr. Correcto", puedes contestar esa persona generosa que piensas va a rescatarte de toda la soledad y llenar tu alma con alegría inexpresable.
¡No! ¡No hay nada "por allá afuera" que te cambiará o salvará de quién o qué ya eres! Si piensas que otra persona va a resolver tu problema de soledad, estás muy equivocado. Debes encontrar liberación, paz, esperanza y gozo ahora ¡y Jesús es el único que puede llenar el vacío! Algunos están aburridos con sus cónyuges y esperando que ellos se vayan a la gloria, porque están buscando que otro romance venga a sus vidas y ahuyente su vacío. ¡Nunca despiertan y viven!

Siglos atrás, antes de que fueras creado, Dios vio lo que tus heridas y necesidades serían. Él sabía por adelantado lo que necesitarías para resolver todos tus problemas. Él no envolvió sus respuestas y las envió a ti como un libro de reglas o como un ejército de "hombres de respuesta.” No él nos dio a todos una solución a todas nuestras crisis y necesidades un Hombre, un Camino, una Respuesta a todo lo que necesitamos: ¡Jesucristo!

Cuando usted se satisface en Jesús, usted no esperará más milagros de su cónyuge. Ya no intentarás hacer un Dios de tu marido o esposa, para satisfacer, algo que sólo Dios puede satisfacer. Dios te dice "¡no quiero que vivas para el mañana! Sólo mirarás hacia atrás y verás que hoy pudo haber sido tu mejor momento. Jesús no puede ser ni mejor o más fuerte para ti de lo que es ahora mismo. ¿Por qué no me permites ser Dios para ti hoy?"
¿Alguna vez has tenido un amigo o ser amado decirte, como cosa llovida del cielo: “¿estás enfadado conmigo? ¿Hice algo malo?"

Simplemente puedes estar callado, en pensamiento profundo. Así que contestas, "No, no estoy enfadado. No hiciste nada para herirme. Simplemente estoy quieto ahora mismo.”
Amado ¿Cómo tratamos a nuestro Padre Celestial? Al final del día, vamos a nuestro cuarto secreto y decimos: ¿Qué hice mal? ¿qué me olvidé de hacer? Soy un desastre, no sé cómo puede Cristo amarme. Señor, perdóname una vez más. Algún día seré tan obediente que encontrarás más fácil amarme."

¡Pero Dios está allí desde el principio, esperando abrazarte! ¡Él quiere mostrarte cuánto te ama y quiere que te recuestes y descanses en su amor!
Jesús dijo que cuando el Hijo Pródigo llegó a casa, fue bienvenido en la casa de su padre. Recibió una túnica nueva, comió a la mesa de su padre y fue perdonado plenamente. ¡Pero eso no le hizo un ángel! Por el contrario, creo que su padre experimentó muchos problemas con él antes de que todo hubiera terminado.

¡Pero la cosa que este hijo tenía que saber era que estaba seguro en el amor de su padre! Tenía que saber que su padre le sobrellevaría, trabajaría con él, le amaría. Así es cómo nuestro Padre celestial es con nosotros. Y todavía seguimos diciendo, "¡Uno de estos días, voy a ser tan perfecto y recto ante Dios, será fácil para él amarme!"

¡No! Él te amó cuando eras un pecador, un reprobado, un enemigo para él. ¿Cuánto más te ama ahora que estás reconciliado con él? Dios ya te ha dicho, "Te amé cuando eras un extranjero para mí, cuando estabas en rebelión y pecado. ¿No te amaré incluso más ahora, desde que te has comprometido a ser mi hijo?"

No descansamos confiadamente en su amor como debiéramos. Y el Señor dice aún de sí mismo que él es el amor. Juan escribió: "Y nosotros hemos llegado a conocer y hemos creído el amor que Dios tiene para nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios, y Dios en él." (1 Juan 4:16).

¿Están todos creyendo y descansando en su amor? O ¿te examinas constantemente diciendo, "OH Dios, sabes lo que está en mí, ¿cómo puedes amarme?" Si no aceptarás su amor libremente, si siempre estás cuestionándole, pensando que él te apartará ¡entonces no le conoces y no conoces sus caminos!

¡Es tiempo de que descanses confiadamente en el amor de Dios! Debes ponerte de pie y decir, "No aceptaré las acusaciones del diablo, porque de todos modos, nunca seré digno. ¡Todo mi valor viene a través de Jesús! Él me ha limpiado por su sangre."
Cuándo aceptas todas las mentiras que son inyectadas en tu mente, que no vales nada, un fracaso, sin esperanzas ¡esto aflige a Dios. Él dice de sí mismo, "¡Yo soy amor y quiero que sepas, creas, descanses y confíes en mi gran amor por ti!"
Iglesia saber esto abrirá tus ojos, Sí, él me y te quiere y ¡va a amarme y va amarte y ser Dios para mí y para ti!

¡no puedes permitirle ser Dios para ti a menos que le permitas que él te ame!
Cuando el enemigo viene como un león rugiente, no tengas miedo sólo descansa. Proclama la verdad: "¡Dios me ama, Jesús me ama! ¡Conozco y creo en su amor!" Permítele ser Dios para ti demostrándole que descansarás en su amor. Acéptalo y disfrútalo. Dios está mejor en ser Dios para ti cuando le permites colmarte con su amor, Vive hoy la plenitud que Cristo ya tiene para tu vida y deja en las manos de tu “Padre Celestial” todas tus necesidades, todos tus anhelos, todos tus sueños y proyectos, sin duda el se ocupará.

Dios te bendiga
Pastor Sergio Calero

sábado 20 de diciembre de 2008

SOLA SCRIPTURA

Lutero clavando las 95 tesis

En innumerables casos la historia vuelve a repetirse.
Ezequiel profetizó contra los pastores de Israel por causa de su falsa Doctrina y la corrupción de sus vidas.

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños?
Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.
Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
por tanto, OH pastores, oíd palabra de Jehová.
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. (Ezequiel 34:1-10)

Lo mismo ocurre en tiempos de Malaquías posteriormente de la restauración.
Jesús, el Hijo de Dios, vino y enfrentó una situación similar cuando echo a los cambistas y vendedores del templo.

Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén, y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.
Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;
y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mí Padre casa de mercado. (Juan 2:13-16)

El egoísmo y la avaricia llevaron a los religiosos de su día confeccionar un sistema que les dio enormes ganancias claro ¡Todo en el nombre de la religión y de la Santidad! Pero Jesús dijo:

Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. (Lucas 19:46)

El inconveniente fue que los religiosos, sentados en la cátedra de Moisés, se habían independizado completamente de Dios, declarando costumbres e interpretaciones humanas como doctrina de Dios.
A la vez eso llevo a una corrupción de vida. Como consecuencia las multitudes fueron desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. (Mateo 9:36)

Si damos una mirada a la iglesia medieval encontramos el mismo mal. Con el correr de los años se había corrompido la doctrina.

Para interpretar la Biblia fue imprescindible depender de la iglesia, que a su vez apelo a la tradición apostólica, los libros apócrifos y los concilios.
Para colmo de males solamente se permitió la versión latina, la Vulgata de San Jerónimo.

Tampoco ayudo el método hermenéutico empleado, que consistía en encontrar en cada pasaje bíblico un significado literal, espiritual, simbólico, moral o místico.
Por lo tanto el significado verdadero de las Escrituras fue escondido bajo varias capas de tradición, interpretación y autoridad extra-bíblica.

Consecuentemente la salvación no fue un acto soberano de Dios, sino que estaba en las manos de la iglesia. No solamente fue corrompida la doctrina, sino la vida misma de los mismos ministros. Avaricia e inmoralidad estaban al orden del día.

En la experiencia de los reformadores confluyeron dos cosas importantes. El deseo de leer las Escrituras y el estudio del Nuevo Testamento en griego, en la edición editada pro Erasmo.

Traducciones erróneas de la Vulgata, como “Hacer penitencia” en vez de “arrepentirse” quedaron al descubierto.
La iluminación intelectual fue seguida por la revelación de la gloria de Cristo como único Salvador. Su insistencia sobre “Sola Scriptura” llevo la reforma a elaborar:
La doctrina de la Claridad (perspicuidad) de las Escrituras, aunque reconociendo que no toda la escritura es fácil de comprender, y no toda es de igual utilidad, reconocieron que Dios ha hablado al hombre en una forma entendible.

La doctrina del Espíritu Santo, que posibilita la interpretación privada de la palabra de Dios, sin depender de la iglesia. La regla de fe, cada texto debe ser interpretado de acuerdo con la doctrina revelada en el resto de la gloriosa Palabra de Dios.

Debemos preguntarnos:
¿Cuál es la situación en la iglesia contemporánea?

Cuando la iglesia emplea drama y danza, música folclore y rock “cristiano” para evangelizar ha perdido confianza en “Sola Scriptura”.
Cuando no se leen las Escrituras en sus cultos ni se aprende textos y pasajes de memoria, a perdido confianza en la “Sola Scriptura”.

Cuando no aplica la disciplina correctiva con la Biblia en mano y el corazón lleno de amor inundado por el Espíritu Santo, ha perdido confianza en “Sola Scriptura”.

Cuando las reuniones de sus líderes parecen más una junta de una empresa que un grupo de hombres que se guían por principios bíblicos, ha perdido confianza en “Sola Scriptura”.

AH, que pena si sumamos lo que hoy podría llamarse “analfabetismo bíblico” no es casual que la iglesia ha sido debilitada por innumerables y enormes escándalos.

Cuando Jesús echo los comerciantes del templo lleno el vacio con la pura palabra de Dios. Ocupo su última semana de vida en predicar. Luego de su resurrección ocupo su tiempo en enseñar a los apóstoles.

La iglesia de Jesucristo nació con un sermón, y los primeros misioneros emplearon toda clase de comunicación verbal par difundir la buenas nuevas.
Ellos, si, creyeron en “Sola Scriptura”.

Los reformadores solamente volvieron a afirmar un principio bíblico que siglos fue ignorado por la iglesia. Hoy creo necesario volver a afirmar el mismo principio.
El apóstol Pablo diría a cada uno de nosotros:

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. (2 Timoteo 4:1,2)

Dios te bendiga.
Sergio Calero
Pastor

martes 2 de diciembre de 2008

EL EVANGELIO DE LA CRUZ


Jesús le declaraba a Pedro: “Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame,…” (Mateo 16:24).


Pertenecer a la iglesia de Cristo significa más que simplemente creer en él. Muchos cristianos creen en él como el salvador de sus almas y no niegan su obra redentora pero a pesar de ello se alejan y se olvidan del Señorío de Cristo en sus vidas.


Con claridad debo decir que pertenecer a la iglesia de Jesucristo es el compromiso que debemos tener a seguirle; y eso conlleva una vida de negación propia y tomar una cruz.


“y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” (Mateo 10:38).


Si tu perteneces a la iglesia de Jesús con seguridad su cruz te seguirá, por el solo hecho de tener hambre y sed del que resucitó de entre los muertos, Cristo, la gente te va a clavar en la cruz del ridículo, a una cruz de indiferencia, muchos se alejarán de ti horrorizados.


La iglesia de Cristo nunca fue aceptada por el mundo; y nunca lo será. Si vives para Jesús, no tendrás que separarte de la compañía de los demás; ellos lo harán por ti. Todo lo que tienes que hacer es vivir para él. De repente te encontraras censurado, rechazado, te llamaran malo:


Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre. (Lucas 6:22)


Sin embargo, Jesús declara que es el camino que lleva al verdadero bienestar.


“Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 16:25).


Cristo nos llama a rendir nuestras vidas, entonces las necesidades verdaderas serán satisfechas. Las palabras de Jesús son claras: nuestras necesidades son satisfechas al morir al yo y tomar su cruz.


Sencillamente, entramos a la salvación a través de una confesión abierta de arrepiento. Jesús declara:


“porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Mateo 9:13).
Y él dice, a través del arrepentimiento es como somos sanados y restaurados:


“Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.” (Lucas 5:31-32).


Primeramente, “Jesús fue… predicando el evangelio del reino de Dios. Decía: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!» (Marcos 1:14-15).


¿Cuál fue el primer mensaje de Jesús? Él predicó arrepentimiento.


Para algunos cristianos, esto puede sonar como un lenguaje duro. Ellos pueden responder, “Bueno, ¿pero con que intensidad predicó Jesús el arrepentimiento?” Lucas contesta eso en su evangelio. Jesús les dijo a sus oidores, “… si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.” (Lucas 13:5).


Se me predicó el evangelio de Jesucristo a la edad de veintiún años, llevaba por cierto una vida completamente desordenada, y vivía las consecuencias de ello, necesitaba oír que era un pecador y la necesidad que tenía de arrepentirme de todos mis pecados, Dios produjo en mi un corazón arrepentido para salvación.


Pedro le dijo a la multitud reunida en Pentecostés, “Jesús Nazareno,… prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándolo.” (Hechos 2:22-23).


Cuando la gente escucho esto, cayeron bajo una gran convicción. La Palabra predicada inquietó sus corazones, porque el Espíritu Santo había llegado en todo su poder. Y según Jesús, esa es precisamente la obra del Espíritu Santo. Él dijo que el Espíritu Santo viene a “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” (Juan 16:8).


La multitud estaba tan conmovida que no podía moverse. De repente, ante ellos estaban los asuntos mismos de la vida y la muerte. Así que clamaron a Pedro, preguntándole que debían hacer. Él contestó:


“Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados,… Sed salvos de esta perversa generación. (Hechos 2:38, 40).


El arrepentimiento es el centro del mensaje de Jesús. Si no hay convicción en el mensaje, ninguna verdad acerca del pecado y culpa, ningún remordimiento del corazón, entonces sencillamente el Espíritu Santo no está allí. Sencillamente, el no está presente en el mensaje.
Pedro no estaba interesado en ofender al gentío en Pentecostés. Su único propósito era mostrarles la verdad. Y cuando el Espíritu Santo revela la verdad, convence.


Según Jesús, nadie puede ser libertado del pecado, nadie es confrontado con la verdad, sin la presencia y el poder convencedor del Espíritu Santo.


“Vino a su tierra y les enseñaba en la sinagoga de ellos,… Y se escandalizaban de él.” (Mateo 13:54, 57).

Hasta el circulo mas cercano a Jesús fueron a el diciendo que su mensaje era ofensivo: “¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?” (Mateo 15:12). En esta escena, no era la gente que estaba ofendida, eran los líderes religiosos. Aparentemente, la multitud recibió lo que Jesús dijo; pero los religiosos estaban airados.


Si nosotros pertenecemos a la iglesia de Cristo, vamos a escuchar mensajes fuertes y convincentes que ofenderán nuestra carne. Si tú estas en la iglesia de Jesús, entonces mensajes duros saldrán del Espíritu Santo. ¿Por qué? Porque el Espíritu gime dentro de nosotros contra todo lo que pensamos, decimos o hacemos que proviene de la carne. Jesús dice:


“… porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” (Mateo 15:9).


Sin embargo, la señal de cada verdadero seguidor de Jesús es que se rinde a cada palabra de Cristo. A este siervo le gusta ser exhortado por lo que produce en su corazón. Él ve el cambio que trae y él sabe que es vida para él.


En lo más profundo, esa es también la razón por la cual el pecador viene a la casa de Dios. No es tan solo para ser contado como un número mas en una congregación grande; es para ser encontrado por Dios, porque en su corazón él sabe que esta perdido. Su alma no descansa, y él ha pasado largas noches sin dormir. Él quiere respuestas, verdad, verdadero cambio; porque él sospecha que va camino al desastre aquí en la tierra y luego al infierno. Y el no necesita que un creyente o ministro le diga que esta bien.


Por supuesto, si este pecador escucha el evangelio de Cristo, puede que se ofenda. Puede airarse y salir del lugar; pero no olvidara lo que escucho. Y el Espíritu Santo lo usara para revelarle la verdad.


Todos fuimos enseñados que Cristo es el ángulo de su iglesia. Pablo dice que esta piedra es una roca de ofensa.
“Como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo y roca de caída; y el que crea en él, no será defraudado.” (Romanos 9:33).


Pedro también llama a Jesús una roca de ofensa: “ha venido a ser la cabeza del ángulo y: Piedra de tropiezo y roca que hace caer. Ellos, por su desobediencia, tropiezan en la palabra.” (1 de Pedro 2:7-8).


Pedro te puede decir por experiencia lo que sucede cuando tratas de deshacerte del mensaje de la cruz. El se ofendió cuando Jesús predijo su muerte contándole a los discípulos. Así que:
“Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirlo, diciendo: Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca!” (Mateo 16:22).


Pero Jesús le respondió con estas palabras penetrantes: “Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: --¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” (Mateo 16:23).


Dios nos ayude a nunca suavizar su evangelio. Si tienes un pastor que predica el verdadero evangelio de Jesucristo, te insto, anímale y ora por él. Da gracias al Señor que tu pastor no depende de personalidades para atraer la gente.
Y agradece que la presencia del Espíritu Santo esta permitida para que haga su obra verdadera en tus medios. Cuando el evangelio de Jesucristo es predicado con convicción, el cielo se abre y el diablo huye.


DIOS TE BENDIGA
SERGIO CALERO
PASTOR

jueves 20 de noviembre de 2008

VENCIENDO EL SEQUEDAL


“Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma”. Hebreos 10:38.


Muchos cristianos viven una vida espiritual inestable, llena de altibajos.

Es una clase de vida que vacila entre la sequedad y la felicidad.
Muchos cristianos viven a veces en el cielo cantando coros y alabanzas espirituales y otras veces se encuentran en lo más profundo de la cisterna.


En lo que a sus sentimientos se refiere,muchos son lanzados por las olas hacia arriba y en otras oportunidades van a parar a lo profundo de la mar.


Es un problema verdaderamente común en la mayoría de los cristianos.
Proyectan sus objetivos y creen que lograran alcanzarlos, en este punto están sobre la ola, llenos de gozo, pero tiempo más o tiempo menos cuando el sueño se transforma en una cantidad de enormes obstáculos se llenan de disolución, vergüenza y confusión.


En este punto están en lo profundo del mar y lamentablemente lo que comenzó siendo un sueño termina en una pesadilla.
La mayoría de cristianos se ven invadidos por súbitos altibajos.
En ciertos días se sienten gozosos de que puedan orar, leer la palabra gloriosa del Señor y trabajar en su obra así como en lo secular, sin el menor signo de cansancio.


En estos momentos de sentimiento de felicidad, no paran de oír la voz del Señor y leer la Biblia tiene un sabor dulce como la miel.
Otros días sin embargo, todo parece haber cambiado para peor.


El desánimo controla sus vidas, les quita la voluntad de buscar la presencia de Dios.
No pueden ver la diferencia entre orar y no orar.
Fue fuerte el gozo que comprobaron y los impulsaba hacia delante, sin embargo ahora con la misma fuerza, actúa el desánimo impidiendo mantener la misma solicitud, impidiendo que se levanten.


La palabra de Dios les resulta ahora seca y sin gusto alguno.
En este preciso periodo todo se hace compulsivamente y en confusión absoluta.
No experimentan ningún gozo al acercarse al Señor, y a pesar de todo esto saben que tienen que acudir a él y lo hacen con un gran esfuerzo.
Las decisiones que se toman son sin la guía del Espíritu Santo, tratan de superar los obstáculos o las adversidades tomando decisiones apresuradas y en la mayoría de los casos se cometen errores tremendos.


Esta clase de vida cristiana parece tener una semejanza con el reino natural.
Quiero decir… Si hay una cima de una montaña tiene que haber por ende un valle profundo.
Después de las olas que produce una tormenta ha de venir la calma.
Parecería que un cristiano está destinado a vivir este tipo de vida oscilante, algunos días en la cumbre otros en valle profundo.


Algunos días sobre las olas y otros sobre el fondo de la mar.
¿Será acaso que podemos verdaderamente superar este tipo de vida?
¿Será acaso que podemos vivir una vida cristiana sin altibajos, y conseguir un estado espiritual quieto y sosegado?
Recordemos…
Cuando fuimos salvos, aquel día que habiendo creído en Jesucristo hemos recibido la vida eterna y todos nuestros pecados fueron sepultados en lo profundo de la mar, fue el día más feliz de nuestras vidas.


Ahora si nos preguntamos…
¿Dura esta felicidad para siempre?


La respuesta es NO, sólo dura un poco.
Este sentimiento feliz acaba desapareciendo.
¿Cuánto tarda en desaparecer?
Eso depende de cada persona.
Tarde o temprano este sentimiento de gozo que provee la salvación desaparece.


¿No es cierto que esto pasó en tu vida?


Tu gozo fue de alguna manera desapareciendo gradualmente.
No te sientes feliz como antes.
Cuando fuiste salvo era un deleite leer la palabra de Dios, congregarte y orar cuantas veces en el día creías necesario sin importar que tus oraciones fueran contestadas o no.
En una palabra te gustaba orar, te gustaba leer la palabra de Dios aunque no la entendías mucho.
Podías elegir algún lugar de tu casa para buscar a Dios y era tal el gozo que sentías que podías ponerte a dar saltos hasta el techo, pero ahora no es así.
Todo esto es ahora cosa del pasado, porque hoy no sientes gozo, hoy estas triste, las oposiciones golpean y en muchos casos lo hacen duramente.


Durante todo el tiempo que has sido cristiano, experimentaste que hay tiempos de gozo que vienen del Señor a modo de restauración y comienzas a orar nuevamente y hacer de todo para estar en comunión con Cristo y mantener cuidadosamente ese gozo inefable.
Sin embargo el gozo se retira y vuelve el sequedal. ¿Te paso?
Claro que sí. Te paso y te pasa constantemente.
Tiempo de gozo, tiempo de sequedal.


En estos tiempos de sequedal hasta has dudado en algún momento si eres hijo de Dios si eres de Jesucristo.
Y justo querido hermano en este tiempo se suele cometer el error más grande de la vida… creer que has perdido tu poder espiritual y que has caído.
La experiencia cristiana indica que hay tiempos en la vida de un cristiano de sequedal y tiempos de gozo.


Mientras que los tiempos de gozo a veces se hacen más breves,los tiempos de sequedal en algunas oportunidades se hacen más largos e intensos.
En una palabra los cristianos encuentran tiempos desequedal y tiempos de gozo.
En los periodos de gozo danzamos por las nubes, oramos y leemos 50 capítulos de la Biblia en un día y esto no alcanza y nos congregamos todas las veces que podemos.


En los tiempos de sequedal es todo lo contrario, sentimos que hemos sido derrotados, no tenemos la intensidad del gozo, el sentimiento desapareció y todo lo hacemos sin entusiasmo y por obligación.


Ya no oras, ya no compartes con nadie tus experiencias con el Señor, en este tiempo también dejas de leer la Biblia y hasta dejas de congregarte.
La angustia yla tristeza lo cubre todo, esa angustia te controla, te deja sin fuerzas, tu animo esta por el piso y no tienes capacidad ni para hacer, ni para oír, ni para hablar.
Ahora si es esto lo que estás viviendo, estas interpretando mal y de un modo serio tu vida espiritual.


Para ti el sentimiento de felicidad representa una altura espiritual, mientras que el sequedal representa una derrota espiritual.
Hace poco perdí un celular, y me lamenté dado que tenía incluida una cámara digital para sacarle fotos a la iglesia y ponerlas en la página Web.
En ese mismo instante que lo lamente el Señor me dijo…
- Te voy a sorprender. A la hora un taxista me traía el celular a mi casa.


¡Que contento me puse!


Y por supuesto le agradecí al Señor muchas veces.
Pasados algunos días del incidente (la perdida y recuperación del celular) mi gozo ya no es tan intenso como cuando me lo trajeron.


Y pasados algunos días más, el gozo desapareció por completo. ¿Qué ocurrió?
El celular lo tengo, no lo volví a perder, pero si perdí el gozo de haberlo recuperado.
Algunos creyentes al perder el sentimiento de gozo, piensan también que han perdido el objeto que causo el gozo.


Y ese objeto que causo ese gozo inefable no se ha perdido para nada.


La pregunta en este día es…


- ¿Ha cambiado Jesucristo?


No.


- ¿Te ha quitado la vida eterna que él te dio?


Tampoco.


Porque cuando estas con gozo tienes la vida eterna y cuando estás en sequedal también.
Así estés con gozo o te sientas seco tu situación permanece igual querido hermano, porque aquello que has recibido de Dios no se ha perdido nunca.
Dios no cambia nunca ni la obra del Señor sufre cambio alguno, ni tampoco cambia el Espíritu Santo. Lo que cambia son nuestros sentimientos.
Hoy sentimos… mañana no.


Como pastor suelo escuchar…
- Pastor siento de Dios hacer esto o aquello o lo otro o lo de más allá.


Cristianos que hoy sienten y que mañana no sienten nada.
Por momentos ven el sol y en otros momentos el sol está tapado por las nubes.


¿Desapareció el sol?
De ninguna manera.
El sol siempre esta, aunque no lo veamos.


De la misma manera el sol del creyente no ha cambiado, solo cambio tu sentimiento, hay nubes oscuras en tu cielo personal de modo que la luz está tapada a tu vista.
Si un creyente vive de emociones, el cielo va a cambiar con frecuencia y encontrara oscuras nubes que taparan al sol de justicia, pero si vivimos por encima de las nubes de las emociones el cielo no va a sufrir cambio alguno.


¿Será que el cristiano tiene que dejar de sentir?
De ningún modo.
Ahora veamos…
Hay creyentes que han permanecido siempre en el gozo del Señor sin ningún altibajo, pero son los menos o la excepción, hablo a los creyentes que experimentan estos altibajos.
La mayoría de creyentes en Cristo tienen esta experiencia.


En realidad todos los cristianos tienen esta experiencia, lo que sucede es que para aquellos cristianos que permanecen en el gozo del Señor continuamente, las circunstancias adversas o los obstáculos son meramente accidentes en el camino y estos accidentes son del todo superficiales.
Saben que es el Señor que les sostiene y que en cualquier momento obtendrán la victoria.
Son hombres y mujeres experimentados en pruebas y adversidades y saben fehacientemente que todo lo pueden en Cristo que les fortalece y saben que todas las cosas les ayudan a bien.
Es el Señor quien dispone de todas las cosas.


Dios nunca deja de ser Dios, por lo tanto a él no se le escapa ninguna situación.
El sequedal tiene una finalidad, un objetivo.
El arenal o el desierto tienen un propósito en la vida del creyente en Cristo.
Sin lugar a dudas, Dios trata con todos nosotros.
“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”. Oseas 2:14.
Veamos…


1. Mostrarte que no eres nada por tu propia cuenta.


¿Qué nos motiva hacer las cosas que hacemos?
Si lo que haceses solo por motivos propios, entonces haces todas estas cosas a fin de satisfacerte a ti mismo.
Tu objetivo no es la gloria de Dios.


Dios desea hacerte ver que no solo se le busca o se sirve a Cristo en los momentos de gozo o cuando todo va sobre rieles, sino que también cuando no hay gozo y solo sequedal.
Cuando estas lleno de gozo, crees que estás viviendo una experiencia sobre las olas del Señor, pero él te pone en ese sequedal para que veas que quizás tus motivaciones no eran las correctas.
El quiere ayudarte a decidir si estás haciendo estas cosas por el deber cristiano o por el gozo.
El objetivo de Dios es mostrarte que lo que estas buscando es gozo por el mismo gozo, no por amor a Dios.


Por ello Dios te proporciona un tiempo de gozo para que no quedes abrumado y otro tiempo de sequedal a fin de cumplir su objetivo y mostrarte que tú no eres nada por tu propia cuenta.


2. Entrenar tu voluntad.


Cuando experimentas el gozo del Señor, la lectura de la palabra de Dios, el congregarte y servirle al Señor o los tiempos de la lectura de la palabra no son cargas.
En estos tiempos no se necesita ningún esfuerzo.
Durante el periodo de gozo, estas tan entusiasmado que no experimentas que sea penoso el vivir y el trabajar para Cristo.
Pero ni bien llega el sequedal te das cuenta que se necesita fuerza de voluntad para hacer todas estas cosas.


A menos que realmente quieras hacerlas te sientes incapaz de hacerlas.
El período seco hace que puedas ejercitar tu voluntad.
¿Acaso las experiencias espirituales más firmes y mas fuertes no vienen del periodo de sequedal?
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. Gálatas 6:9.


El apóstol Pablo experimentaba el poder de Dios en la debilidad.
“Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 Corintios 12:10.


En muchas oportunidades cuando estamos llenos de gozo, es nuestra persona la que hace las cosas, mientras que en sequedal es Dios mismo en nosotros.
3. Que las circunstancias no te dominen.
En oportunidades las circunstancias son tan difíciles y nuestro ánimo tan débil que nos vemos desbordados.


El ambiente nos seduce, nos controla, nos domina.
En ocasiones, es tan fuerte que hace revivir lo peor del viejo hombre.
La palabra de Dios nos instruye… “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal”. Romanos 12:21.


4. Hacer que vivamos por fe.


“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Hebreos 11:1.
Queridos hermanos, Dios nos llama a vivir por fe.
Y esto excluye el sentir en algunas oportunidades y el no sentir en otras.
Es necesario hacer a un lado todo tipo de sensualidad.


Es necesario poner nuestros ojos en Cristo, porque fiel es en lo que prometió, no importando lo que nuestros ojos naturales vean, y no importando lo que nuestros oídos humanos oigan.
En esos momentos de extrema soledad y aridez debemos si o si, obedecer la palabra de Dios.
Justo ahí, cuando todo está oscuro, tenemos la palabra más segura.


“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones”. 2 Pedro 1:19.


Hermanos, somos hijos de Dios yhay una sola manera de vencer al mundo.


“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”. 1 Juan 5:4.


Para concluir, querido hermano(a), seguramente en este peregrinaje veremos y seremos participes de muchas situaciones, no nos aterroricemos, no temamos, de nuestro lado esta Cristo, que jamás fue vencido, por lo tanto tenemos la victoria asegurada.


“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides”. Deuteronomio 31:6-8.
¡Adelante!


Dios Te Bendiga.
Pastor Sergio Calero